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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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18-01-2016

Tesis sobre el sindicalismo más allá del capitalismo

 

 

 

SURda

Opinión

Erik Forman



En confrontación con las rápidas transformaciones del trabajo y el capital de la actualidad, la construcción de las nuevas formas de organización laboral se convierte en la tarea más urgente del día


0.- En los orígenes del capitalismo industrial, los protagonistas del movimiento de los trabajadores vieron en el “ineludible” conflicto entre capital y trabajo una contradicción que rompería en pedazos los tejidos de la sociedad de clases. El comunismo entraría a la historia a través de esa brecha.

1.- En cambio, una “dialéctica negativa” emergió, en la cual las contradicciones del capitalismo fueron sublimadas y referidas a una mediación política en el lugar de trabajo y en el nivel social a través de las instituciones sindicales y partidos políticos, o sumergidos en una sangrienta represión.

2.- El fascismo, la social democracia, el socialismo de estado y el liberalismo corporativo fueron durante la primera mitad del siglo XX las respuestas políticas a las contradicciones económicas propias del modo de producción capitalista. La amenaza de la revolución comunista les dio credibilidad política. Todos esos sistemas fueron, en última instancia, incapaces de resolver las contradicciones del capitalismo y más bien las desplazaron hacia la represión y la guerra interimperialista.

3.- La victoria de las fuerzas aliadas en la II Guerra Mundial fue la victoria del liberalismo corporativo y la social democracia en el núcleo del capitalismo avanzado, y la victoria del socialismo de estado en numerosas parcelas de la periferia.

4.- En el periodo que siguió a la II Guerra Mundial, en el núcleo del capitalismo avanzado, los sindicatos se desarrollaron como un pilar del “compromiso social” que otorgó una prosperidad “clase media” a una gran proporción de la clase obrera, así como estabilidad a la forma de organización en sindicatos laborales asegurados incluso por el estado capitalista.

5.- Los términos del compromiso social varían de país en país, pero los parámetros de acuerdo siempre son los mismos: la paz laboral y la producción continua a cambio de lealtad a la dictadura de la burguesía en el nivel de la producción bajo la forma del reconocimiento del “privilegio administrativo” del proceso de producción, así como el acuerdo con las políticas extranjeras dictadas por el capital trasnacional.

6.- Este Sistema fue extendido en los ejes de poder ya mencionados así como en las áreas ocupadas por los EUA durante el principio de la II Guerra Mundial, acompasando a todo el mundo no socialista.

7.- En el mundo socialista, la lucha de clases continuó en las empresas estatales, aunque en contra de burócratas estatales en vez de jefes capitalistas, y dentro de una desmercantilización de gran parte de la vida social.

8.- El capital asumió el compromiso social primeramente a partir de la necesidad de competir por las lealtades de la clase obrera con el movimiento socialista, incluyendo a sus exponentes del socialismo de estado, y para realizar la plusvalía al crear una demanda de consumo de mercancías que ligaran incrementos salariales con aumentos en la productividad. Esto fue denominado “Keynesianismo”. El compromiso social tuvo el efecto de estabilizar el capitalismo en los países avanzados mientras congelaba los antagonismos de clase.

9.- Los sindicatos terminaron por convertirse en instituciones burocráticas manejadas por grupos de una clase de burócratas profesionales, buscando mediar el conflicto de clases a través de medios legales, reforzados ocasionalmente por una huelga. La profesionalización y la burocratización del antagonismo de clases resultó en el desarme y la desorientación del proletariado sindicalizado, quien no tuvo ya que seguir peleando sus propias batallas.

10.- El compromiso social era predicado en múltiples divisiones de la clase obrera, entre (hombres) asalariados y (mujeres) no asalariados, entre las zonas bien pagadas del núcleo y las mal pagadas de la periferia, entre los sectores industriales sindicalizados y los amplísimos sectores de servicio no sindicalizados conformados por trabajadores jóvenes de ambos sexos, entre trabajadores blancos y de raza y entre inmigrantes y nativos.

11.- Para el final de la década de los 60, aquellos que eran excluidos del compromiso social protagonizaron reiterados cuestionamientos al sistema, contribuyendo a su evidente crisis. Disturbios en las metrópolis americanas, huelgas salvajes, la incorporación de las mujeres a la fuerza productiva así como sus demandas por salarios justos, las exigencias poscoloniales de precios más altos por las materias primas, todo eso amplificó las presiones en el sistema de mundo centrado en los EUA.

12.- En la mitad de los años 70, el incremento de la competencia por parte de los centros industriales de Europa y Japón, reconstruidos tras la guerra, el aumento de los costos de la energía y la agitación entre la clase obrera de los EUA, desgastaron la viabilidad del sistema norteamericano de posguerra.

13.- Para restaurar la rentabilidad, el capital invirtió en el modelo de desarrollo Keynesiano. Mientras que apenas comenzaba la era de posguerra, el capital buscó competir por las lealtades de la clase obrera global a través de un régimen de sindicalización y empleo industrial bien pagado, luego buscó desencadenar la competencia entre los estados periféricos por la inversión capitalista. Donde una vez el capitalismo compitió por trabajadores al ofrecer un alto precio por el trabajo, ahora los estados competirían por el capital abaratando el precio del trabajo. La carrera hacia el fondo había comenzado.

14.- En el núcleo avanzado del capitalismo, el capital buscó reducir costos a través del desplazamiento de la producción a la periferia (outsourcing), la mercantilización de los bienes sociales (privatización) y la negociación concesionaria o la destrucción de los sindicatos. El crédito tomó el rol que alguna vez jugaron los altos salarios en el primer mundo, permitiendo la realización de la plusvalía a través del consumo financiado por la deuda.

15.- Los 80 y 90 estuvieron marcados por luchas para mantener las garantías del compromiso social de posguerra en los espacios laborales del núcleo capitalista. Sin embargo, décadas de relaciones colaboracionistas con políticos así como la burocratización dejó a los trabajadores sin preparación para la abierta guerra de clases que enfrentaron. Incapaz o indispuesto de armar una ofensiva ampliamente de clases, el movimiento obrero comenzó una larga retirada.

16.- En la periferia, la carrera hacia el fondo tomó la forma de la proliferación de “zonas económicas especiales” o “zonas francas industriales”, reemplazando a la estrategia desarrollista de sustitución de importaciones por la de producción para exportación para el consumo del primer mundo. La producción en la periferia socavó los salarios del primer mundo, en gran medida gracias a una especie de arbitraje donde los tipos de cambio desiguales permite que los dólares puedan comprar grandes cantidades de mano de obra del tercer mundo con los beneficios cosechados por el consumo del primer mundo de los productos de tal trabajo. Esta fue una “solución espacial” para el capital y su crisis alrededor del compromiso social de posguerra.

17.- Los estados tutelados por los EUA financiaban permanentemente una contrainsurgencia en la periferia para ahogar el surgimiento de los movimientos obreros del tercer mundo, en primera instancia a través del asesinato selectivo de militantes y activistas sindicales, así como el patrocinio a sindicatos colaboracionistas. Esta violencia sustenta al sistema capitalista mundial de hoy en día.

18.- Los EUA buscaron abrir una brecha en el campo socialista con la integración de China en el sistema capitalista mundial al principio de los años 80 a través de la subcontratación de zonas económicas especiales orientadas a la producción para la exportación.

19.- El colapso de la Unión Soviética y la “apertura y reforma” capitalista de China significó la desaparición de cualquier alternativa sistémica al capitalismo global, creando la ilusión del Fin de la Historia en la democracia liberal.

20.- La ausencia de un competidor sistémico llevó al capital a abandonar cualquier preocupación por la estabilidad política y a acelerar la inversión en el sistema Keynesiano de empleo y producción con altos salarios en el núcleo, y desarrollo a través de la sustitución de importaciones en la periferia. Esta inversión estaba representada por la supresión del compromiso social de posguerra en amplias áreas del núcleo en medio de una bonanza de consumo financiada con deuda y una creciente producción en la periferia orientada a la exportación y facilitada por tratados de libre comercio y políticas de la OMC.

21.- La globalización capitalista está llevando ahora a la trascendencia de la “solución espacial” que comenzó en los 70, con la uniformización de la explotación en el núcleo y en la periferia a través de la intensificación de la explotación de la clase obrera del núcleo, y un lento incremento de los estándares de vida para un segmento de la población en las áreas periféricas que han retenido con éxito una porción de la plusvalía generada por la producción orientada a la exportación. El surgimiento de una “clase media” en la periferia se alinea con los intereses del capital global al crear mercados de consumo fuera de los tradicionales del núcleo occidental. Pero más que una universalización de los estándares de vida de la clase media, el capitalismo lo que ha hecho es intercambiar una solución espacial por otra, construyendo nuevas dicotomías núcleo-periferia dentro de los centros adinerados de las ciudades globales y sus barrios, banlieues , favelas, suburbios y provincias.

22.- En el núcleo, la intensificación de la explotación ha llevado a un retorno a condiciones parecidas a los tiempos previos a la guerra mundial, necesitando y permitiendo el levantamiento de un nuevo movimiento de los desposeídos. En la periferia, el capital puede prometer altos estándares de vida, pero solo pero sólo a costa de vidas enteras de explotación en trabajos sucios, peligrosos y monótonos, junto con la destrucción del medio ambiente.

23.- Mientras las condiciones objetivas para el retorno de un movimiento obrero revolucionario han llegado, la voluntad subjetiva, organizada en fuerzas políticas en niveles de los espacios laborales y sociales, todavía no se han cristalizado del todo, ni en el núcleo ni en la periferia.

24.- Una nueva ola de luchas ha escalado a lo largo y ancho del núcleo capitalista, especialmente desde la crisis financiera del 2007, debido al incremento de los ataques a lo que quedan de las promesas vacía del compromiso social de posguerra. Sin embargo, el decaimiento del movimiento laboral, la transformación del sistema productivo y la dominación pequeñoburguesa de los movimientos sociales, han viciado profundamente la llegada de una resistencia donde es más poderosa –el lugar de trabajo.

25.- La llegada de una resistencia en los espacios laborales en el núcleo capitalista ha sido prevenida por una mutación masiva del sistema productivo: el paso el empleo en manufacturas al trabajo en el sector de servicios. En el año 1939, la proporción entre los trabajos de servicio y los de manufactura era de 2.1 a 1. Para el 2015 era de 9.9 a 1. Esta sísmica modificación le movió el piso al trabajo. La clase obrera no se ha orientado a sí misma del todo dentro de este nuevo terreno.

26.- El paso progresivo de la manufactura a los servicios provino en primera instancia de una dinámica inherente al modo de producción capitalista. En los Grundrisse Marx escribió: “El aumento en la productividad de la fuerza de trabajo y la gran posibilidad del trabajo necesario, es una tendencia necesario del capital… la transformación de los medios de trabajo en maquinaria es la realización de esta tendencia”. El capitalismo tiende a reemplazar el trabajo por la automatización, particularmente en respuesta a las lucha del trabajador. Tronti, en Estrategia de Rechazo dice: “(el capital) busca usar la antagonista voluntad-para-la-pelea como un motor para su propio desarrollo”. El camino de desarrollo Keynesiano ya es ahora una respuesta obsoleta a esta tendencia. En la ausencia de una exitosa lucha por salarios sin trabajo, la respuesta a largo plazo del capital contra la lucha de clases es la automatización o el outsourcing de la manufactura o el crecimiento en la industria del servicio.

27.- A grandes rasgos, el paso de la manufactura a los servicios en el núcleo fue un paso de grandes concentraciones de trabajadores en amplios talleres a una desconcentración espacial a través de pequeños espacios de producción interconectados, de la producción a la reproducción, de las industrias duras a las industrias suaves, de lo masculino a lo femenino, del tiempo completo al tiempo parcial, de la alta a la baja remuneración, del empleo directo a la subcontratación o el freelance , de la estabilidad a la precariedad, del empleo sindicalizado al que no lo está.

28.- La ejecución progresiva de la clase obrera industrial significa una “muerte del sujeto” del liberalismo corporativo americano, de la social democracia europea, y del socialismo de sus oponentes. Mientras el socialismo vio en los trabajadores industriales los agentes del desarme del capitalismo, los partidarios Keynesianos del status quo vieron en el trabajador sindicalizado y bien remunerado el eslabón perdido en el circuito de valorización del capital. El paso del capital al empleo en servicios robó las ideologías del siglo XX de sus protagonistas. Los profetas perdieron a su pueblo, la confusión y la división se impuso entre las clases dominantes y sus opositores por igual.

29.- El surgimiento de la industria de servicio llevó al surgimiento de una clase de servicio en el núcleo del capitalismo. La clase obrera industrial ha sido reemplazada por una clase obrera posindustrial de cajeros, cocineros, personal de servicios y tenderos en el extremo inferior, y maestros, enfermeras, programadores y técnicos en el extremo superior. El proletariado posindustrial del núcleo capitalista es ahora por sí misma una clase social; la tarea de hoy es catalizar su proceso de concientización clasista de sí misma.

30.- Donde el conflicto fue una vez mediado y diferido al nivel molar del organismo social gracias al compromiso político y la negociación colectiva, el capital disolvió ahora todas las formas de colectividad, invadiendo el nivel molecular de la sociedad con deudas, gerencia de recursos humanos, redes sociales y demás manipulaciones del deseo cada vez más maliciosas.

31.- El desarrollo de una conciencia y una lucha dentro de la clase de servicio es obstaculizado por la ubicación remota de los sitios de producción, los altos índices de rotación y el poder sin control de los patrones característico de este sector, lo que hace que sea casi imposible lograr una escalada cada vez más global de la organización requerida para infligir un sustancial dolor económico sobre las empresas multinacionales que monopolizan la industria de servicios.

32.- Las redes de suministros son vulnerables a la acción directa de los trabajadores. Sin embargo, el reto que enfrenta la clase obrera no es solo un cierre momentáneo del viejo sistema, sino el de asumir el control y construir uno nuevo. Esto requiere no solamente poder estructural de los trabajadores localizados en los nudos clave de la logística, sino el poder asociativo con los millones de explotados a lo largo del subpagado sector de servicio, creando nuevas formas de trabajo y organización social que apunte más allá de la concha de la vieja organización.

33.- Enraizado en las dinámicas básicas del modo de producción capitalista, el paso a los servicios es una dirección tendencial del desarrollo capitalista. Esto es claro en el núcleo posindustrial y pronto se manifestará en la periferia que rápidamente se industrializa. Así, una derrota en encontrar una vía de desarrollo fuera del capitalismo que considere a la clase de servicio como su punto de partida significaría un verdadero Fin de la Historia.

34.- El proletariado postindustrial ha comenzado a tomar conciencia de sí mismo como clase, evidenciado esto por la emergencia de luchas en la comida rápida, franquicias corporativas de pequeñas tiendas y otras grandes subsecciones del sector mal remunerado de la industria del servicio. Sin embargo, la mayoría de las luchas en el núcleo capitalista han sido atrofiadas por el resto de las formas organizativas y modos de acción del aparato burocrático desarrollado para restringir y dirigir la resistencia del trabajador bajo la premisa del compromiso social de posguerra. Las luchas fuera de este aparato han sido incapaces de desarrollar una escala capaz de confrontar al capital con su completa estatura.

35.- El aparato burocrático en el núcleo consiste en los remanentes de la burocracia sindical colaboracionista de clase, así como una constelación de ONG orbitando alrededor de un conjunto de fundaciones filantrópicas que representaban a las políticas domésticas e internacionales del liberalismo corporativo durante la Guerra Fría.

36.- El aparato burocrático es profundamente incapaz y reacio de tomar la tarea de confrontar a la clase trabajadora ya sea en su dimensión global o sistema, encausando la resistencia hacia reformas parciales o en campañas monotemáticas que puede ser fácilmente coordinadas por los gerentes profesionalizados en la lucha de los trabajadores, siendo asimilados por el capital como reformas no estructurales que no amenazan su hegemonía.

37.- Generalmente, las luchas llevadas a cabo por el aparato burocrático son exitosas en la medida en que son limitadas.

38.- Las demandas parciales del aparato burocrático equivalen a una demanda por el retorno del compromiso social de posguerra— pero el compromiso social no está en la agenda, e irónicamente, puede volver a ser restaurado en la agenda por una exitosa lucha revolucionaria que le quite una gran sección de la economía mundial al sistema capitalista del mundo, generando presión en los demás estados capitalistas para generar una competencia política por las lealtades de la clase obrera sobre medidas económicas dirigidas al lucro a corto plazo.

39.- En la periferia, el crecimiento de un inmenso sector industrial ha llevado al surgimiento de movimientos obreros similares a la insurgencia que una vez llevaron al compromiso de clases en el núcleo capitalista.

40.- La clase dominante en China y de otras naciones de la periferia se embarcaron en el camino engañoso pero económicamente viable neo-Keynesiano que consiste en aprovechar las olas de protestas para mejorar los salarios con el objetivo de patrocinar el consumo en el intento de construir un centro de consumo, confiándose en una gran sector de servicios, para desplazar a los estados capitalistas Occidentales del núcleo del sistema mundial.

41.- Las huelgas salvajes en China o en cualquier otro lugar de la periferia –aunque masivas– y los conflictos de clases fomentados por los remanentes de la burocracia laboral del núcleo capitalista, comparten una limitante común: horizontes políticos miopes, evidenciado esto en sus demandas puramente económicas.

42.- La izquierda electoral, no importa cuán roja sea su bandera, es incapaz de trascender estas limitaciones impuestas por el gran capital. Mientras la clase obrera no se organice como una fuerza política capaz de ser una considerable amenaza en hacer comunes los medios de producción, cualquier intento de resolver las contradicciones del capitalismo neoliberal solamente a través de políticas fiscales y monetarias será estéril. Cualquier compromiso con políticas electorales deben generar reformas estructurales en el sistema de producción, o se convertirá en el ala izquierda del capital.

43.- Aceptar el liderazgo del aparato burocrático es suicida, mientras éste acepte el liderazgo del capital. La clase obrera debe romper con las prácticas del colaboracionismo de clase por parte del aparato burocrático si se trata de trascender su papel como, objeto, y no sujeto, de la historia.

44.- El presente contiene un futuro. Las nuevas formas emergentes de la organización obrera deben evadir deliberadamente los errores del sindicalismo del siglo XX, o no nos traerán nada más que lo mismo otra vez.

45.- Donde el aparato burocrático profesionalizado pelea con el objetivo de manejar a los trabajadores de acuerdo a los intereses a largo plazo del capital, las nuevas formas de la organización obrera deben desprofesionalizarse y difuminar las destrezas organizativas a lo largo de toda la clase obrera. Debemos rechazar el control burocrático para construir órganos de democracia directa donde los explotados gestionen sus propias luchas.

46.- Debemos rechazar el “privilegio administrativo” sobre el proceso productivo a favor de que las expansivas luchas para que los obreros controlen la producción de los bienes de todo el planeta y todas sus criaturas. Donde el compromiso social estaba basado en la restricción de la solidaridad para aislar “unidades de negociación” definidas por las paredes de una fábrica o la clasificación angosta de un trabajo, un movimiento obrero revolucionario debe generar una solidaridad de clase amplísima que exceda a las paredes del espacio laboral, unificando a los productores y a los consumidores como una sola clase obrera. Nuestras campañas deben ir más allá pequeñas demandas salariales, deben ir en favor de la desmercantilización y la socialización de la distribución de los productos del trabajo.

47.- En lugar de la comunidad imaginada por el nacionalismo y, sus cónyuges, a saber, el racismo, el sexismo, la homofobia, la xenofobia y demás formas de opresión, debemos construir una comunidad real basada en la interdependencia material de toda la vida en la tierra. En vez de estados capitalista, administrados por tecnócratas de izquierda y derecha, debemos construir una confederación de juntas y comunas para ejercer el autogobierno. La autonomía política solo es significativa mientras sea posible sobrevivir materialmente con ella: no hay autonomía real sin el control de los medios de producción.

48.- Mientras que una gran ruptura en las soluciones espaciales, al recapitular el capitalismo Keynesiano en los estados periféricos en desarrollo y en los estados decadentes del núcleo, sea poco probable a corto plazo, la decadencia de la hegemonía de los EUA y su recurrente crisis económica han llevado al surgimiento de áreas con una relativa autonomía con un gran potencial liberador: fábricas dirigidas por sus obreros en Argentina, las comunidades Zapatistas en México, experimentos en la democracia socialista en Venezuela y la región rebelde de Rojava en Siria, por ejemplo. Aunque ninguna de esas presenta una alternativa sistémica clara al sistema mundial capitalista, podrían contener las semillas de una desmercantilización de la “economía obrera”.

La construcción de una economía obrera no como una “alternativa”, sino como un sistema mundial hegemónico, es la única esperanza para evitar los cataclismos de la destrucción ambiental, la guerra y la pobreza que se asoman en el horizonte de este período interregno del sistema mundial. Debemos defender el mundo nuevo por donde quiera que se abra paso, rechazando las políticas extranjeras del capitalismo global a favor de una estrategia de solidaridad con las regiones que rompen con el sistema capitalista.

49.- Romper con la dialéctica negativa del desarrollo capitalista significa romper con las cadenas de la humanidad donde son forjadas: en las fauces de los medios de producción. Ya sea basado inicialmente en los espacios laborales directamente, o en los terrenos de una comunidad, desarrollando nuevas formas de organización obrera para librar la lucha de clases y construir una economía global de los trabajadores, se trata de las tareas más urgentes de la actualidad.

Erik Forman ha participado en campañas de sindicalizacion sin precedentes en la industria de la comida rápida de los EUA como miembro de la IWW. Actualmente dar clases en algunas escuelas públicas de NYC y es un activista de la UFT

Fuente: https://roarmag.org/


 
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